domingo, 30 de agosto de 2009

La rubia fuerte como un camión con zorra de la parada del 14

La primera y última vez que la ví en la parada pensé; "esta mina se sienta en levadura de mañana por diós. No podés tener ese coso mija ahi atrás, tapátelo un poco, no ves que los anormales en la calle como yo, quedan mal en el laburo después y los echan a la mierda por andar en babia todo el día?".

La sección superior por otra parte, presentaba un escote asesino a punto de estallar -digno de ser observado sentado en la mesa de un bar en tertulia entre amigos- que me produjo un emebelesamiento durante unos minutos, lo cual me hizo pensar que me había quedado dormido parado.

La verdad que en esta piba, la ley famosa de mucha cola y pocas gomas; y viceversa; no tenia asidero ninguno.

Completita la nena.

En un primer pantallazo, a vuelo de pájaro, vi que la ropa ayudaba también de forma importante.

Botas marrones altas; pollerita de jean desflecada - que causaría rubor en las actrices mostradas en la pantalla del cine Atlas de Rondeaú y Uruguay -, pelo rubio hasta la cintura con apliques vistosos a tono, una vincha de lana color turqueza que hacía juego con sus ojos, y el rouge ese brillante de sus labios carnosos; invitaban a observar a esa muñeca; como si fuese la segunda venida de Jesucristo a traernos la verdad, 2000 años despúes de empujar la piedra imposible aquella y salir de la cueva muerto, vaya uno a saber cómo.

Esa fué la primera vez que me enamoré realmente de una mujer; iba a ser ella de aquí en más; mi musa inspiradora.

Ya me encontraba mentalmente coexistiendo juntos  bajo un mismo techo y diciéndole  todo que sí ;  perdonándole incluso; no sacar y tirar el rollito de papel higiénico del baño cuando este se acaba y ponerle el nuevo arriba.

La presencia de una amiga que la acompañaba, y con la cual charlaba animadamente; no hacía sino exacerbar mi éxtasis; debido al contraste entre ambas.

Era bastante espantosa la amiga; poniéndose uno la mano en el corazón.

Pertenecía nítidamente al género, "mujer horrible necesaria para resaltar las virtudes de la que está buena a su lado".

Cumplía todos los requisitos el engendro: cara larga, lentes culo de botella, cuerpo de guitarra -pero con el agregado del mastil, incluido en la forma final-, olor al pachuli ese que usan los artesanos, cierto bigote incipiente, algo de ojeras y estrabismo, y lo que es peor..hablaba hasta por los codos.

Haciéndome el distraido, y sin reparar en absoluto en su compañera; como quien no quiere la cosa; me le fui acercando imperceptiblemente a la diosa por el costado visual muerto que todos tenemos; de forma de no delatar mi presencia;  y poder observarla mejor.

Cuando estuve lo suficientemente cerca como para entablar diálogo; no me aguanté más de tanto mirarla y me sentí obligado en mi papel de gentleman a largarle los perros a la loba: "flaca disculpáme, sos del barrio?"

-"Que decís retardado, salí de acá o llamo a la policía "; me contesta; dicho lo cual,  pása el 14, se sube y se va.

Quedo pensando "que vida cruel" y en eso escucho una voz que me dice "disculpala ella es así , somos del barrio si".

Era el engendro.

Se dirigía a mi con voz melosa y dulce clavando su ojos en mi persona ; persona yo por otra parte nada agraciada tampoco; y esa mirada contenida y ansiosa - fruto de desvelos nocturnos remontados a tiempos pretéritos-; solo encerraba un significado.

-Bueno, me dije- pensando en la hembra que yá se perdía en el tránsito a unas cuadras-, "es lo que tiene el amor; es efímero".

Y le pédi el teléfono ahí mismo; antes de que llegara su ómnibus.

1 comentario:

  1. jajajja!; llore de risa, muy buenoooooooo!! sigue escribiendoo! saludos :)

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