Por Esteban Jorge
Agosto 31 de 2009.
Lunes de mañana -me encuentro esperando el bondi hace 20 minutos – con ganas de no ir a laburar y quedarme mirando videos viejos de John “Largo” Holmes en casa ( el flaco aquel de los 20 cm muerta que trabajaba con la pornodiputada a veces) y una joyita de Sylvia Saint que encontré en el Ares, en donde participa un animal, en la segunda escena.
25 minutos después de estar a la espera del ómnibus -y bajo la mirada desaprobatoria de una vieja del barrio- aparece el 14 destino Ciudad Vieja.
Aquí me gustaría hacer un apartado ya que considero que esta señora carece de un par de jugadores delanteros, un carrilero y un volante central.
Es mi vecina de al lado y no congeniamos bien. Élla cree que soy gay.... yo estoy convencido que esta chapita .
Lo primero lo comprobé de forma fehaciente, al encontrar pegada en mi puerta una foto de Luis Miguel y de mi rostro sobre los hombros de un musculoso lograda con fotomontaje. Ambos teniendo sexo en una isla del Caribe.
Las pisadas marcadas en el piso debido a la lluvia reinante fuera dirigiéndose desde el lugar de la foto a su puerta terminaron de confirmar mis sospechas.
Lo segundo-que la señora no está en sus cabales- se deriva lógicamente de dicha actitud hacia su vecino, el cual si bien no lleva minas nunca al bulo; tampoco es para hacerle eso en la puerta de la casa.
Quizás se tomo a mal aquella noche que estabamos medios pasados de escabio con unos amigos medios glam y le dije: “ si no le gusta Metallica después de las 10 de la noche a tomar por culo como dice La Polla Record, vieja del orto!”
No lo sé.... el tema es que desde esa noche no me habla y me pega carteles homófobos con hombres de labios pintados y con guitarras en la puerta. El de Luis Miguel que fue el primero -sinceramente nunca lo entendí - como que no pegaba con el resto de las bandas.
Subo al transporte - “buenos días que tal” - solo silencio del otro lado.
“Que guarda mamadera pienso”. “Todavía que te apoyo los paros esos de 6 horas que haces a partir de las 5 de la tarde y me dejan en bolas tirado, no saludás che ”. “Que gallego del ort... y eso que les dimos asilo durante esa guerra que se morían de hambre allá”
Tomo asiento en el último lugar contra la ventana y la abro un poquito para que entre un poco el aire y sacarme la bronca.
A su vez busco que salga - un cacho al menos - el olor a pucho que dejó el chofer, el cual le debe haber dado a una cajilla de 10 - siendo generoso - en la parada de salida.
¿Se le habrá ocurrido quizás; que la ley 15.631 aplica también a vehiculos con 44 pasajes sentados e innumerables personas paradas según el horario del día sea pico o no?.
Frente a esta requerimiento de aire fresco un flaco se me queja-“loco tamos en invierno”-mientras tose y me hace caras de circunstancia.
Ya me empiezo a poner mal con la sociedad y con mirada gélida le respondo- “chiquilín bajame dos cambios please que es lunes” - y ahí se queda en el molde quizás porque va con dos niños pequeños, mujer, vieja y suegra.
Sentarse en la parte trasera de esta línea en particular es clave para que no te toquen el orto las gordas en el medio del bondi y de no hacer uno lo mismo con las mantecas del cole, evitando al mismo tiempo ser tildado de “viejo verde” , aunque vos te creas que tenes 20 aún.
Es útil también ubicarte allí en caso de que se de de bomba dicho colectivo contra su correlativo 116 - ponele un tachero alcoholizado que pasó en roja el semáforo - situación bastante probable en la esquina de 21 y Ellauri. Si te sentás atrás, podés salir rápido en caso de tal infortunio.
Por otro lado estar cerca de la puerta de atrás te permite bajar de forma mas o menos decorosa hacia la calzada sin que parezca que queres escapar de un recital de Néstor en BloKe- o como sea que se escribe - lo cual es seguro que te suceda en el medio del coche.
Durante todo el trayecto con el aire en mi rostro meciendo mi cabellera; me acompañan ideas que no puedo definir bien. Una vaga sensación de peligro inminente me persigue desde la salida de mi apartamento, que mi mente perturbada por el primer día de la semana laboral no logra disipar.
Logro bajar del bondi con una postura corporal natural y sin sufrir vituperios de ningún tipo gracias a dios, compro mi barrita de cereales en el quiosco de enfrente a la parada, camino hasta el laburo media cuadra mas allá y entro al yugo de las 8 horas, mi empresa.
Veo a mi jefe allí no más entrar y lo encaro pidiéndole aumento de una.... ya está es hoy o nunca me digo.
“Me estas jodiendo, dale me estas jodiendo” y una palmada en el hombro; recibo por respuesta.
Tras esto sigo hacia mi cubículo cabizbajo pensando, "seré boludo, solo yo pido esto un lunes de mañana"
Ya sentado en el escritorio pienso “la mina del quiosco, se habrá quedado con el cambio?” ya que no encuentro los 8 pesos del vuelto de 20 por ningún lado.
Ojo ya he vivido esta situación con el saco negro que llevo a veces al laburo, el cual se encuentra agujereado en su bolsillo derecho. Durante dos meses - hasta que me dí cuenta por el tintinear que me seguía a todas partes como la campanilla a una vaca - dicho abrigo se había transformado en una alcancía.
Me preparo mi tecito de la mañana; bebida insípida si las hay, de gente que está siempre como recuperándose de algo ya sea estomacal o resaca de la noche anterior; pero no me queda otra; el café no lo tolero.
Historias sórdidas de mi pasado impiden que mi organismo asimile el grano de forma eficaz lo cual se traduce- caso de beberlo- en una sensación muy real en la cual algo invisible me está haciendo un harakiri con una trincheta serrada. Asi que por ahora le doy a la infusión inglesa ésta, que si bien es medio embole como bebida, no causa estropicios como la otra que lleva su nombre en un libro de Benedetti bastante conocido, que no se si vendió mucho aca en la vuelta, por lo menos mientras vivía...por lo del profeta en su tierra y todo eso que se dice siempre.
Acompaño el brebaje con la barrita de cereales prometiéndome de una buena vez coser el agujero de mi único saco en cuestión y evitando de esta forma tener que pegar la vuelta para casa con un billete de 500 mangos y fumarme la consabida cara de culo del guarda de turno.
Guarda que - estoy seguro por experiencias propias y ajenas - en venganza me devolverá en forma de cambio, 484 pesos en monedas de 0,50 que meteré en el bolsillo roto una vez más, quedándome sin comer por la noche por carecer de efectivo ninguno yá que es fin de mes.
Me dispongo a empezar mi jornada acomodando la notebook y de repente veo claro el porqué de mi tensión en el Cutcsa; y me digo a mi mismo “pa que pelotudo que sos hermano te olvidaste de apagar la estufa a gas!!!!!!!!.........o no........ pa no me acuerdo......”
En frente a mi entre tanto - observándome en mis cavilaciones - veo un flaco con ojos bovinos y asustados .
El nuevo que entraba el lunes.
El nuevo que de aquí en más va a dejar de ser tal poco a poco agarrando confianza y se va a sentar al frente y un poquito a la izquierda de uno vaya a saber por cuantos años y lo que es peor, con que intenciones...
Continuará…
MUY BUENO !!!
ResponderEliminarAbrazo
Pablo el salsero
fahh salado :P jajajaj... abra que ver que tan real es la historia :D
ResponderEliminarjejeje un abrazooo
Adolfo
che, el de ojos bovinos es Estevez ?
ResponderEliminarche, te cambio todas tus palabras, por un vino tinto en caja...........y no jodas mas
ResponderEliminarte pasaste!!! pobre tu vecina si tiene que escuchar a metálica muy seguido!!!! jajaja
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