Si el examen de espirometria posterior hubiese dado algún resultado incierto y no los 5 gramos exactos de alcohol por litro de sangre mi suerte podía haber sido otra, pero el aparato de soplar ese andaba bárbaro y me cagó el pastel.
Luego de que los bomberos - escalera mediante- bajaron el cuerpo del infortunado peatón del eucaliptus y de que el policía de turno me invitara a hacer el 4 y a seguir la linea blanca de la carretera sin desviarme - ambas cosas imposibles en mi estado - fui introducido esposado en el móvil policial y llevado al juez sin mas trámite.
Allí le expliqué al funcionario del Poder Judicial - usando todos los recursos que estaban a mi alcance para sensibilizarlo con mi testimonio - que el accidente no era lo que parecía a simple vista; que el señor en realidad se había querido suicidar y se tiro adelante del auto y el asunto del alcohol y los 140 km/h no eran el tema central para el proceso que se llevaba a cabo contra mi persona.
Finalicé mi defensa con "sin embargo señor Juez entiendo su confusión"
Dos horas después de mi infructuoso alegato me dirigía al centro penitenciario del Comcar donde cumpliría una pena de 20 años la cual podría ser rebajada por buena conducta y debido a mi condición social a 1 año de penitenciaria y 6 meses de trabajo social.
Es todo un tema ir en cana.
Si bien no tenes que laburar 8 horas y te dan de comer tres veces por día; el tema de estar en una jaula 23 horas por día mirando un retrete de acero inoxidable y hablando con la almohada de tus problemas existenciales sin que te conteste está de menos.
Pero eso no es lo peor.
Como es de público conocimiento hay dos lugares en los cuales se escucha cumbia a toda hora...los quilombos y las cárceles.
La diferencia es que en los quilombos al haber una retribución económica puedes llegar a un acuerdo y que por lo menos apaguen la radio para consumar el acto sin ruidos molestos.
En la cárcel si le decís al milico de turno que apague la radio te va a hacer su mujer y a golpearte. Si le decís a tu compañero de celda ocasional lo mismo - aparte de ser su mujer y que te golpee - le vas a tener que pagar dos cajas de cigarros por día mínimo, por la afrenta hecha a su música de cabecera.
Y vos no fumás más porque Tabaré te convenció de que eso era malo para la salud y en las cajas aparecen hombres cuyo miembro no se les para, lo cual te ponía nervioso en extremo.
Lo mas probable entonces es que te vuelvas amante de los amigos de pabellón de tu cohabitante de celda por no tener puchos y gustarte el rock.
Continuará...
Se espera con ansias la segunda parte.
ResponderEliminarcreo que el próximo va a tocar tópicos sobre la vida en las duchas y el pasaje de drogas y celulares vía rectal hacia la institución
ResponderEliminarAh, ta.
ResponderEliminarPensé que la cárcel era peor.